martes, 28 de junio de 2011

Receta: Almejas a la marinera

Estas Navidades pasadas me trajeron los Reyes Magos un libro que me está gustando mucho. Se trata de La cocina de Manolita y Marcelino, el libro de recetas que han sacado de la serie de televisión Amar en tiempos revueltos. Son recetas de cocina tradicional española, explicadas de una manera muy fácil, y con aclaraciones sobre su valor nutricional. Cada receta viene precedida por un pequeño prólogo en el que se explica algo sobre su origen, o alguna otra curiosidad, y por supuesto alguna mención al bar donde se cocina, El Asturiano, que regentan Pelayo, su hijo Marcelino, y su nuera Manolita.


Hay unas cuantas recetas del libro que me gustaría probar, y he empezado por una que me encanta y que yo he hecho en multitud de ocasiones, pero quería ver el punto que le daban a la salsa, y tengo que decir que me ha encantado. Tanto que ya la he repetido dos semanas seguidas. Es muy fácil de hacer, y además es muy rápida, se hace en un santiamén. Los ingredientes necesarios son:

- 1 kg de almejas
- 2 cebollas
- 1 diente de ajo
- 1 cucharadita de harina
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 1 cucharada de perejil picado
- 1 hoja de laurel
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 1 vasito de vino blanco
- Sal

Limpiar bien las almejas y poner en agua con sal para que expulsen la arena que puedan llevar.

Poner el aceite en una olla y sofreir la cebolla muy picadita de forma que no se queme. Añadir el ajo picado y el perejil y dejar cocer bien. Agregar el pimentón y refreir, y echar también la harina y remover bien para que se tueste un poco. Echar el laurel y el vino y mover para que no se formen grumos, y para que vaya espesando la salsa. Cuando la salsa esté, echamos las almejas y removemos para que se vayan abriendo. Rectificar de sal y servir calentitas. Si la salsa queda demasiado espesa añadimos un poco de agua.

La salsita está para mojar pan. Qué rica. Como dicen en el libro, si no se abusa de mojar la salsa en pan se puede considerar un plato muy ligerito y sano, ideal para el verano.

viernes, 24 de junio de 2011

Hogar, dulce hogar

Cuando los Ingalls llegaban a un nuevo sitio y construían una casa o se instalaban en una, tenían una curiosa costumbre, y era la de colocar en la repisa de la chimenea una pequeña figurita de cerámica, que Caroline guardaba celosamente en una caja, y que sólo ella podía tocar. Bueno, en la serie de televisión la colocaban sobre la repisa de la chimenea, aunque en los libros varía un poco la cosa y la solían colocar en una pequeña repisa en la pared, repisa que por supuesto había construído Charles Ingalls. La figura represantaba a una joven pastorcilla.

La figura de la serie de Michael Landon:




Y en la miniserie de 2005:


En el libro En las orillas del lago de Plata, Garth Williams la representa así:


Y así describe Laura Ingalls la figurita tan querida por la familia:

... Con sus zapatitos, su corpiño apretado y sus dorados cabellos era tan radiante como lo fuera hacía tanto tiempo en los Grandes Bosques. Sus faldas eran amplias y blancas y tenía sonrosadas mejillas y ojos azules, tan dulces como siempre. Y la repisa que Papá había tallado como regalo navideño para Mamá hacía tanto tiempo, seguía sin ningún arañazo e incluso más brillante y pulida que cuando era nueva.

martes, 21 de junio de 2011

Colcha "granny squares"

Hace tres o cuatro años aprendí a hacer cuadritos de ganchillo de los que se unen para hacer mantas, colchas, cojines o lo que una quiera. A pesar de llevar haciendo crochet tantos años nunca me había puesto a hacer esto, que es, creo, una de las formas más clásicas de hacer ganchillo, y sobre todo de aprovechar y reciclar las lanas sobrantes. Y buscando por internet descubrí una página donde tenían un patrón de un modelo fechado en el 1891, lo que me pareció de lo más interesante. Así que como no lo ví muy difícil, decidí probar. Y desde entonces me encanta hacer este tipo de cuadraditos, sobre todo cuando me sobran lanas de otros proyectos.

El patrón está en inglés, pero es muy fácil encontrar equivalencias de los puntos e instrucciones en nuestro idioma: http://www.knitting-and.com/crochet/41-square-for-afghan.htm. Recomiendo la página completa pues hay montones de ideas muy buenas con modelos antiguos, de los que hoy en día están de moda y llamamos "vintage", tanto en crochet como en punto.

Todo este prólogo para enseñar mi colchita "granny" (o "abuelita", como la llamo yo), que ya está en la casa de su nueva dueña esperando los fríos invernales (aquí estamos casi a 40 grados, y eso que hoy empieza el verano, así que le quedan todavía varios meses por delante para poder estrenarla).



En La casa de la pradera también sale un chal o mantita pequeña (creo que es un chal) del mismo tipo con el que Caroline cubre y acuna a la pequeña Carrie en el capítulo piloto de la serie.


Por último, he conseguido foto de otro de los gatitos que regalé, este de color verde para que haga juego con la colcha de abuelita anterior, pues ambos descansarán en la misma cama. Este tiene una carita muy dulce.


martes, 14 de junio de 2011

Melissa Sue Anderson

Nacida el 26 de septiembre de 1962 en Berkeley, California, estudió danza desde muy pequeña, y uno de sus profesores fue el que se dio cuenta de su potencial y recomendó a sus padres que probaran suerte en el cine. Así empezó su carrera en la interpretación, rodando anuncios publicitarios y algunos papeles en series conocidas de la época, como La tribu de los Brady, Embrujada o Shaft.

En 1974 fue elegida en La casa de la pradera para el papel de Mary, la hermana mayor de Laura, y estuvo en la serie hasta el año 1981, cuando tanto ella como el actor Linwood Boomer que interpretaba a su marido, Adam Kendall, dejaron la serie aprovechando la coyuntura del guión, ya que Adam recupera la vista y decide marcharse a Nueva York a estudiar derecho, y Mary lógicamente se marcha con él. Precisamente fue Melissa Sue Anderson la única actriz de La casa de la pradera en recibir una nominación al Emmy (en la categoría de Mejor Actriz de serie dramática, en el año 1978). En el 1980 ganó un Tp de oro a la mejor actriz extranjera por La casa de la pradera.

Siguió haciendo pequeños papeles en series conocidas de los años 80, como Se ha escrito un crimen, Hotel, Vacaciones en el mar o Alfred Hitchcock Presenta, así como películas de bajo presupuesto, algunos telefilmes e incluso trabajó como actriz de doblaje en una serie de animación. En el 2000 decidió dejar la interpretación para dedicarse a cuidar a sus hijos, aunque ha vuelto a rodar una película para televisión en el 2006.


En cuanto a su vida personal, está casada desde el 1990 con el guionista y productor Michael Sloan, con el que tiene dos hijos, Piper Kathleen y Griffin Henry. En el 2007 obtuvo la nacionalidad canadiense y vive en Montreal con su familia. En mayo del 2010 publicó “The Way I See It: A Look Back At My Life On Little House”, un libro de memorias donde Melissa cuenta los entresijos del rodaje de la emblemática serie de Michael Landon, su relación con sus compañeros de trabajo o con las estrellas invitadas de la serie; en fin, la historia de una niña que se convirtió en estrella y a la que todos sus fans vimos crecer (junto a nosotros mismos). Dos cosas me han sorprendido especialmente. Una es que este libro no ha recibido muy buenas críticas por parte de los fans de la actriz, ya que al parecer no cuenta nada de especial por lo que valga la pena escribir un libro. Y dos, lo mal que se lleva con otra de las divas de la serie, la actriz Alison Arngrim, que interpretó a la inolvidable (y odiosa) Nellie Oleson. Para contrarrestar el “ñoño” libro de Anderson, la Arngrim ha publicado otro donde sí que saca los trapos sucios de la serie, y en el que cuenta la malísima relación que tenían las niñas Ingalls, Laura y Mary, Melissa Gilbert y Melissa Sue Anderson. Arngrim define a Anderson como “endiosada”, y dice que no sabe cómo no se mataron las tres niñas entre sí (Mary, Laura y Nellie). Hasta el mismo título del libro de Alison tiene su guasa: Confessions Of A Prairie Bitch (algo así como “Confesiones de una zorra de la pradera”). Como decimos por aquí: Genio y figura...

jueves, 9 de junio de 2011

Receta: Ensalada de pasta


Hay miles de formas de hacer una ensalada de pasta. De hecho hay una por cada persona del mundo, porque cada uno tiene sus propios gustos personales, y seguro que todas están muy ricas, pero yo siempre hago la misma, porque como funciona y nos parece muy buena para qué cambiar. En realidad es sencillísima porque se trata de mezclar pasta cocida con una pipirrana.

Ingredientes:

- Pasta cocida (macarrones, lacitos, caracoles...)
- Tomate
- Pimiento verde
- Cebolla
- Pepino
- Huevo duro
- Atún en aceite
- Aceitunas
- Aceite de oliva virgen extra
- Vinagre (a mí me gusta de vino de jerez)
- Sal

Pues nada, cocemos la pasta en abundante agua salada. Cuando esté en su punto escurrimos y apartamos. Yo la paso por agua fría para cortar la cocción y para que quede más suelta, pero esto va a gustos. Cortamos todas las verduras muy finas y las aliñamos con aceite, vinagre y sal. Picamos el huevo duro. Y lo mezclamos todo, la pasta, las verduras aliñadas, el atún, el huevo duro picado y las aceitunas. Le echamos un poco de perejil picado y metemos en el frigorífico para que se enfríe un poco. Servimos fresquita.

miércoles, 8 de junio de 2011

Un anuncio encantador

Hace tiempo que quería poner este anuncio, pero por unas cosas o por otras lo he ido dejando, diciéndome que ya lo pondría... hasta que pasa tanto tiempo que ya casi ni pega, pero bueno, no quiero dejarlo pasar porque es un anuncio que me encantó. Normalmente no veo la tele, y cuando la veo voy directamente a dos o tres programas que me interesan y no me trago la publicidad. Sin embargo, por casualidad, un día haciendo zapping ví este anuncio, y me dejó enamorada.

Me refiero al anuncio del sorteo especial del Día de la Madre de este año de la ONCE. En él, montonces de cigüeñas de papel vuelan por el cielo sobre campos tejidos de patchwork y casas de punto, llevando en sus picos la felicidad en forma de premios millonarios. Aparte de muy bonito visualmente, tiene una banda sonora igual de bonita. Investigando por ahí he descubierto que es original y creada ex profeso para el anuncio, que la canción se llama La Chanson, y que ha sido escrita por el artista gallego Carlos Jean. Me ha sorprendido bastante, porque la verdad es que la canción tiene cierto aire familiar, como si fuera conocida, pero bueno, ese es el acierto del creador, el hacer que algo nuevo parezca familiar. Y nada más familiar que las labores, y como soy tan fan de ellas, especialmente del patchwork y del crochet es por eso me ha gustado tanto este spot. Pero lo mejor es ver el anuncio directamente y cada cual que opine:

lunes, 6 de junio de 2011

Receta: Sandwich de pepino


Hoy he leído que era el día (no oficial) del pepino español, una forma de apoyar al sector agrario de nuestro país que ha sido dura e injustamente maltratado en estas semanas atrás a causa de la alerta alimentaria alemana. Y casi todos los blogs gastronómicos están poniendo sus recetas con este ingrediente. Este no es precisamente un blog de gastronomía, pero sí pongo de vez en cuando algunas recetas, y por eso mismo me gustaría poner mi granito de arena en este tema y recomendar el consumo de verduras en general, porque son sanísimas y manteniendo unas cuantas medidas de higiene básicas no tiene ningún problema su consumo.

A mí personalmente el pepino me encanta, y lo suelo usar sobre todo para el gazpacho, la pipirrana y la salsa de yogur y pepino, pero me gusta horrores en forma de sandwich. Ya iré poniendo todas esas recetas, pero hoy me ha apetecido prepararme un delicioso sandwich de pepino, un clásico de la cocina inglesa pero hecho en este caso con pepino español, y así internacionalizamos más su consumo. La primera vez que oí hablar de este bocadillito fue viendo la peli La importancia de llamarse Ernesto, en su versión de 1952 y de 2002, ambas muy divertidas (me falta el libro, pero lo tengo en mi lista de próximas lecturas), y he de confesar que se me antojó desde ese mismo momento.

Pues nada, la receta es superfácil. Sólo necesitamos pan de molde, mantequilla y pepino (se le puede añadir pimienta molida). Untamos dos rebanadas de pan de molde con una capa fina de mantequilla. Pelamos el pepino y lo cortamos en lonchas muy finas. Colocamos las lonchas de pepino sobre una de las rebanadas de pan y tapamos con la otra rebanada. Cortamos los bordes para que quede más bonito, y luego cortamos el sandwich en cuatro partes, bien triangulares o bien cuadradas. Y servimos. Con un té podemos hacer una auténtica merienda inglesa. Pero a la española, con rico pepino español.

domingo, 5 de junio de 2011

Libros: En las orillas del lago de Plata


Han pasado un par de años y las cosas no les van muy bien a los Ingalls. Mary, Carrie, la pequeña Grace y Caroline han pasado la escarlatina, y como consecuencia de ello Mary ha quedado ciega. Para colmo no tienen dinero para pagar los honorarios del médico. Pero aparece la tía Docia, que viene a ofrecerle un trabajo a su hermano Charles en el ferrocarril. Su marido es un contratista del ferrocarril que necesita un hombre de confianza como contable, vigilante de almacén y pagador, y le ofrecía 50 dólares al mes. Charles ve una oportunidad inmejorable para mudarse al Oeste, ya que esta tierra no les está ofreciendo gran cosa. Laura también quiere irse, aunque no dice nada, pero Mamá no lo tiene tan claro. Con una buena casa y Mary en esas condiciones no quiere moverse de allí, pero Charles la convence de que tendrán más oportunidades en un sitio con más caza y buenas tierras de labor. Así que vende la granja y decide que él se marchará al nuevo trabajo ya, y el resto de la familia irá en tren dentro de 2 meses cuando Mary esté más recuperada, que la pobre estaba todavía un poco débil por la enfermedad.

Continúan así las aventuras de la familia Ingalls, esta vez con otros personajes como su tía Docia y sus primos Lena y Jean, o el simpático matrimonio Boast, con los que vivirán durante una temporada y con los que harán una muy buena amistad. Y también podemos ser testigos del nacimiento de De Smet, el pueblo en el que se instalará la familia.

Como curiosidad, contar que por primera vez Laura ve a Almanzo, aunque de pasada. Iba en su calesa con su hermano Royal, y lo que atrajo la atención de Laura fueron los dos preciosos caballos que llevaban tirando del carro. Nada por tanto que avance su futuro en común.

Quinto libro de la serie, En las orillas del lago de Plata sigue siendo tan interesante como los anteriores. Estamos en el año 1880, y vemos cómo era la vida de la época, las costumbres, las modas, las comidas... en fin, las duras condiciones de vida de los pioneros americanos y el significado que para ellos tenía la construcción de un país. Digo lo mismo que con los anteriores, que aunque sean indicados para lectores de 12 años en adelante se disfrutan igual en edad adulta.

viernes, 3 de junio de 2011

Receta: Pez espada a la plancha


Ya sé que una receta "a la plancha" puede parecer algo tan fácil que no merezca la pena ni ponerlo en un recetario, pero para mí esta es una de las grandes. Me encanta el pez espada a la plancha, sobre todo si el pescado es fresco. Por supuesto también vale el congelado, pero un caprichito se puede permitir una de vez en cuando. El truco está en hacerle una ajada rica que le dará un toque especial.

Necesitamos un filete de pez espada por persona, unas patatas, aceite de oliva, ajo y perejil. Ponemos a cocer las patatas enteras y con su piel en un cazo con agua y sal. Cuando estén bien cocidas se pelan y se parten por la mitad (o se dejan enteras si son pequeñas). Ponemos a calentar una sartén o plancha con un poco de aceite. Cuando esté caliente ponemos el filete de pez espada y dejamos hacer vuelta y vuelta. En un cacito o sartén pequeña echamos aceite de oliva y cuando esté caliente echamos dos dientes de ajo bien picaditos y bastante perejil picado también. Dejamos hacer un momento y reservamos. Emplatamos el pez espada con las patatas y salseamos con el aceite de ajo y perejil, y ponemos un poco de sal por encima.

Está riquísimo, y encima es sano y fácil de hacer.

miércoles, 1 de junio de 2011

Rose Wilder Lane

La primera hija de Laura Y Almanzo Wilder nació en De Smet, Dakota del Sur, el 5 de diciembre de 1886. Dos años después fue enviada a vivir con sus abuelos maternos durante algunos meses mientras sus padres se recuperaban de la difteria, ante el temor de que pudieran contagiar a la pequeña. En agosto de 1889 nació el segundo hijo del matrimonio, pero murió antes de que pudieran incluso darle nombre. Días después un incendio en la cocina acabó calcinando la casa de los Wilder. Todo esto junto con la pérdida de la cosecha a causa de la sequía que asolaba la región hizo que Laura, Almanzo y Rose tuvieran que mudarse a la granja de los padres de Almanzo en Spring Valley, Minnesota. En 1891 se fueron a vivir a Westville, Florida, con uno de los primos de Laura, Peter, pero al año siguiente volvieron a De Smet, ya que no terminaban de acostumbrarse a la vida en Florida. En De Smet alquilaron una casa y comenzaron a trabajar, mientras que Rose comenzó a ir al colegio. Finalmente se mudaron a Mansfield, Missouri, donde se establecerían definitivamente en una granja que se dedicaría a la producción de lácteos y frutas.

Para terminar sus estudios, Rose fue enviada en 1903 a casa de su tía Eliza Jane, hermana de Almanzo, en Crowley, Louisiana, ya que en la escuela de Mansfield no tenía la posibilidad de seguir estudiando. Aquí se acabaron sus estudios, ya que la situación económica de sus padres no les permitía mandarla a la Universidad. Un año después se graduó y consiguió trabajo en Kansas y tres años después en Indiana, por lo que se independizó rápidamente.

En 1908 Rose se mudó a San Francisco a un apartamento que compartía con una periodista del San Francisco Bulletin. En el mismo edificio vivía Claire Gillette Lane, que se casó con Rose el 24 de marzo de 1909. El matrimonio se trasladó a Kansas City, y en el verano de 1910 Rose dio a luz a un niño, que murió poco después de nacer. Debido a las complicaciones del parto, Rose no pudo tener más hijos. Rose y Gillette se mudaron finalmente a San Francisco, y durante unos años estuvieron viajando por todo el país haciendo diversos trabajos, pero en el fondo Rose no estaba contenta con su matrimonio, ya que sentía que tenía intereses personales muy diferentes a los que podía desarrollar junto a su marido. En 1918 se divorciaron, y aunque tuvo bastantes relaciones amorosas en los años siguientes, Rose nunca volvió a casarse.

Trabajó de reportera para el San Francisco Bulletin, y viajó por todo el mundo haciendo reportajes de investigación, y sobre todo escribió libros biográficos y de ficción. Destaca la primera biografía que se escribió de Herbert Hoover en 1920, que permitiría a Rose mantener una buena amistad con el presidente de los EEUU (1929-1933) durante 40 años.

Al final de la década de los años 20, permaneció más tiempo en los EEUU, y comenzó la colaboración con su madre para escribir la serie de libros infantiles sobre los recuerdos de la infancia de Laura Ingalls en el Oeste americano (Little House). Hasta qué punto fue sólo una colaboración o algo más no se sabe con exactitud, aunque algunos expertos opinan que más que una colaboradora fue una coautora.

Después se dedicó a escribir artículos para diversos medios y a dar conferencias, convirtiéndose en una reconocida activista política, y de hecho está considerada como una de las madres fundadoras del movimiento liberal americano. Su obra The Discovery of Freedom tuvo una gran influencia en los defensores de la libertad, a pesar de que la propia autora se negó a su reimpresión hasta que ella misma la revisara, trabajo que le ocupó buena parte de sus últimos años de vida y que dejó inconcluso.

Con 78 años trabajaba como corresponsal de guerra en Vietnam. Rose murió mientras dormía el 30 de octubre de 1968, con 81 años de edad. Estaba preparando una nueva gira mundial de tres años.