viernes, 28 de enero de 2011

Las mascotas de la familia

Dos fueron los perros que tuvo la familia Ingalls, aunque más bien eran de Laura, que era la que siempre estaba con ellos. El primero fue el queridísimo por todos Jack, un peludo y adorable perro que nos tenía a todos locos. De hecho, en la serie original de libros, Jack era un bulldog, pero cuando Michael Landon vio a Barney, que así se llamaba el auténtico Jack, no lo dudó ni un momento y lo fichó para la serie. Amor a primera vista, sin duda.

El precioso Jack


Jack salía ya desde el episodio piloto, y nos ganó el corazón sin duda en esa escena en la que se pierde en las aguas del río que cruza la familia Ingalls. De una forma que parece cruel a nuestros ojos de amantes de los animales, Charles no permite de ninguna de las maneras que el perro de la familia suba a la carreta con el resto de los miembros para cruzar el peligroso río, que iba muy crecido y con fuertes corrientes de agua. Por más que Laura se lo pide, el pobre Jack tiene que cruzar a patita, y claro, el pobrecillo no puede luchar con esa corriente tan fuerte y el río se lo lleva aguas abajo. Charles lo busca cuando llegan a la otra orilla pero el perrito no da señales de vida, y así pasan la noche rodeados de lobos en la pradera, hasta que de pronto se acerca lo que creían era otro lobo y es Jack, nuestro héroe peludo, que no solo ha conseguido salvarse de las aguas sino que encima no le guarda rencor a la familia y los defiende contra los lobos. Si es que no se puede ser más bueno... Charles tiene tantos remordimientos de lo que hizo que ya jamás volverá a tratar a Jack como a un perro, sino que es uno más de la familia, y como tal le deja ya subir a la carreta.

Esta bonita historia se cuenta en el segundo libro de la colección, el titulado La casa de la pradera, y tal cual es descrito también tanto en el episodio piloto de la serie de 1974 como en la miniserie de la Walt Disney que se estrenó en 2005.

Laura y Jack, dos grandes amigos


La última aparición de Jack en la serie fue en el primer episodio de la cuarta temporada, titulado Vagabundos, en el que Laura encuentra a su perro muerto en el granero tras regresar del pueblo y después de haberle dejado de lado cuando su madre le pidió que le quitara unas espinas de las patas, lo cual le crea un trauma terrible a la niña. La verdad es que es una escena muy triste, de las que no se olvidan fácilmente. Aún así, volvería a salir en un capítulo más, el catorce de la quinta temporada (El hada hermana), en el que Carrie y su amiga imaginaria van al cielo y allí se encuentra de nuevo con Jack (todo esto formando parte de un sueño de Carrie, claro). En la serie de libros, Jack muere de viejo, concretamente en el titulado En las orillas del lago de Plata, y en la serie también insinúan que es un perro ya mayor y cansado. De todas formas, Jack continuará corriendo con Laura en los créditos finales de casi toda la serie.

Bandido, que también nos robó el corazón


En ese mismo episodio de Vagabundos, aparece por primera vez el segundo perro de los Ingalls, Bandido, un precioso border collie blanco y negro. Charles se encuentra en Mankato haciendo unos pedidos cuando Bandido intenta robarle comida, de ahí su nombre, claro. De camino a Walnut Grove, Bandido salta a la carreta de Charles y de esta forma entra a formar parte de la familia Ingalls. Lógicamente Laura no quiere ni verlo, porque está muy reciente la muerte de Jack, pero al final el nuevo perro sabrá ganarse el corazón de la niña (y de todo el mundo, porque desde luego Landon sabía hacer casting de perros). Por cierto, el perrito que hacía de Bandido se llamaba en realidad Jeffrey.

martes, 25 de enero de 2011

Libros: La casa del bosque

Charles Ingalls, su esposa Caroline y sus pequeñas hijas Mary, Laura y Carrie viven en una casa construida con troncos en Wisconsin, en pleno bosque, allí donde encontrarte con osos en busca de miel para atiborrarse, o que tu perro te salve instintivamente de ser atacada/o por un puma es de lo más normal del mundo. Pero allí encuentran también el apoyo de la familia paterna: de la incombustible y alegre abuela, el trabajador abuelo -especialista en extraer la resina del arce, con lo que nunca le falta el azúcar a esa familia (y lo digo en su doble sentido)- y toda una serie de tíos y tías, traviesos primos, educadas primitas y bebés rollizos. Y de esa manera transcurren los días, con la relación de los sucesos que Charles cuenta a sus niñas, unas veces ciertos, otras parece que no tanto.

La casa del bosque es la primera novela de la serie de libros de "La casa de la pradera" , escritas por Laura Ingalls Wilder, que daría lugar a la serie de televisión que tanto nos gustó y lo sigue haciendo con el tiempo. Esta parte yo creo que es incluso un poco previa -creo recordar- a lo que se cuenta en la mini serie más reciente, ya que es la etapa que la familia pasa en Wisconsin, cerca de la familia y todavía sin que se nos de ni siquiera una pista de la idea del emprendedor Charles de llevarse a su mujer e hijas a otras tierras.

No sé muy bien por qué, pero no me gusta mucho la edición que la editorial Noguer ha hecho de los siete libros de la serie (se agradece que los hayan sacado, pero ya podían aprender del Círculo de Lectores y los libros de Lucy Maud Montgomery): no me agradan especialmente ni las tapas flexibles, ni las hojas ni tampoco el tipo de letra; sí me parecen mucho mejores y acertadas las ilustraciones. En este libro, el problema, tal vez es que la narradora, Laura, es demasiado pequeña (tiene 4-5 años), así que más que sus propias vivencias en relación con la familia se trata de narrar las historias que le cuenta su padre, protagonizadas por él o por otros miembros de su familia, aunque también hay espacio para sus momentos más especiales, como las Navidades en familia o el baile en casa de los abuelos.
 
Hay que decir que se trata de un libro (tanto éste como los posteriores) recomendado para mayores de 10 años. Es decir, juvenil. Ahora bien, a mí me parece una lectura bastante interesante para otro tipo de edades, sobre todo si se tiene cierto interés por la Historia o por los modos de vida en otras épocas y más en una que, la verdad, termina resultando muy atractiva, como es la mitad del siglo XIX en Estados Unidos.
Pues, ea, ya tenemos a la familia Ingalls en nuestras vidas: a ver cómo les va a partir de ahora.

Colaboradora honoraria: Cinecita

Aquella maravillosa familia

Como su nombre indica, este blog intentará ahondar en el universo de esa serie tan apreciada (por mí al menos) que alegró las tardes de los domingos de nuestra infancia (hace ya tanto…). Hace unos años volvieron a reponerla en un canal de tv por cable, y me puse a verla para recordar viejos tiempos, y la verdad es que me enganchó. Esa familia tan sufridora, con tan buenos sentimientos hacia todos sus semejantes y que tanto se querían los unos a los otros es de lo que ya no se ve por ningún sitio. Tal vez sea una serie ñoña, pero a mí me encanta. Es un oasis de paz entre tanta prisa, estrés y violencia que hay hoy en día en nuestras vidas, y por eso no quiero que se olvide, porque creo que merece estar en un lugar destacado de nuestra videoteca (o deuvedeteca o como se llame ahora). Pero no sólo de los Ingalls vive la persona, así que también hablaré de otros temas que puedan estar o no relacionados con la vida en la pradera. Espero que a alguien al menos le entre el gusanillo de revisar esta serie tan maravillosa.