domingo, 13 de abril de 2014

Semana Santa 2014

Hoy, Domingo de Ramos, comienza la Semana Santa. Este año, como siempre, intentaremos disfrutar de unos días de descanso, así como de unas buenas viandas semanasanteras y sobre todo de muchos tronos (es lo bueno de vivir en Málaga, aparte de otras cosas como el clima). Espero que tengais una estupenda Semana Santa. Aquí va la foto del nazareno del año (el de merengue, claro, jeje).


miércoles, 9 de abril de 2014

Hace 40 años...

Pues sí, hace unos días se cumplió el cuarenta aniversario del estreno de La Casa de la Pradera. Fue un 30 de marzo de 1974 cuando en los Estados Unidos se estrenaba para televisión el episodio piloto de esta mítica serie. La serie en sí comenzó a emitirse unos meses después, concretamente el 11 de septiembre de 1974. Constaría de 203 episodios repartidos en 9 temporadas, y sería merecedora de numerosos premios y nominaciones. En concreto, la serie obtuvo 38 nominaciones a distintos premios y ganó 15 de ellos. Entre los premios destacan los Globos de Oro, los Emmy, los de la WGA (el gremio de los guionistas), los TV Land Awards, los Premio Artista Joven y los TP de oro españoles. Sí, curiosamente la serie mereció tres TP´s de oro: el de 1976 a la Mejor Actriz Extranjera para Karen Grassle, el de 1976 también a la Mejor Serie Extranjera, y el de 1980 a la Mejor Actriz Extranjera, esta vez para Melissa Sue Anderson (Si pinchais en los enlaces anteriores podreis ver los premios de ese año y las portadas de la revista Teleprograma correspondiente).

En España la serie se emitió por primera vez en 1975, y aunque la mayoría de la gente no lo recuerda (yo era demasiado pequeña para acordarme, la verdad) parece ser que el piloto se emitió una sola vez en Estrenos TV, una tarde de domingo de 1975. Supongo que lo echarían justo antes de empezar la serie, o más o menos por la época, no lo sé. Tampoco sé la razón por la cual no hay manera de encontrar ese episodio piloto traducido al español con las voces que conocemos aquí (no tengo absolutamente nada en contra de la versión que circula en el llamado español neutro, pero me encantaría ver ese episodio con las voces que reconozco de mi infancia). De camino ya comentaré que parece ser que la edición de la serie en España se ha paralizado desde que publicaron la quinta temporada, y parece que la cosa va para largo, cuando en Estados Unidos ya están editando la serie en blue-ray y en dvd remasterizado. En fin...

Bueno, por último, decir que la serie recibió distintos nombres. La original se llama Little House on the Prairie. En España, La Casa de la Pradera. En Argentina y casi toda América del Sur y Centroamérica, La Familia Ingalls. En México, Los Pioneros. En Venezuela, La Casita de la Pradera. Y si alguien conoce algún título más que me lo haga saber, por favor (o que me corrija si me he equivocado).

Cuarenta años. Cómo pasa el tiempo.

martes, 8 de abril de 2014

El canto de la alondra, de Willa Cather

Con esta novela termino la llamada Trilogía de la Pradera de Willa Cather, compuesta por Pioneros (escrita en 1913), El Canto de la Alondra (1915) y Mi Ántonia (1918). Las tres tienen en común contar como protagonistas a tres mujeres de fuerte personalidad, descendientes de inmigrantes europeos, y que tienen que luchar contra los elementos y contra la sociedad para lograr sus metas vitales. Y lo que es más importante casi, las tres ambientadas en las extensas praderas norteamericanas, convirtiendo al paisaje en otro protagonista esencial, no sólo por su belleza sino sobre todo por su dureza.

En el caso de El Canto de la Alondra, la protagonista es Thea Kronborg, una chica de origen sueco, amante de la música, que desea perfeccionar sus dotes de pianista y cantante, y que pronto descubrirá que tiene un talento especial para la ópera. A partir de este momento, antepondrá esta misión, la de ser una famosa cantante de ópera, a todos los demás aspectos de su vida, incluyendo la vida familiar o las amistades.

Me ha parecido un libro muy bien escrito, como todos los que he leído por ahora de Willa Cather, con unas descripciones de paisajes insuperables, pero me ha costado un poco terminarlo. A ratos se me ha hecho un pelín pesado. No sé si será porque es más largo que los otros o porque el personaje de Thea se me antoja bastante antipático. O puede que por las dos cosas juntas. De las 3 heroínas de la Trilogía me quedo sin duda con Alexandra (de Pioneros).

En fin, parece ser que para el papel de Thea Kronborg, Cather utilizó la biografía de una famosa cantante de ópera contemporánea de la autora, llamada Olive Fremstad (1871-1951), y también usa aspectos de su propia vida para reflejarlos en la novela. De hecho se suele decir que es la más autobiográfica de sus obras. Por ejemplo, tanto Cather como su criatura literaria vivían en un pueblo ferroviario situado en las praderas del Oeste americano (Thea en Moonstone, una ciudad ficticia de Colorado, Cather en Red Cloud, Nebraska), ambas encuentran su auténtica vocación después de dedicarse a otras tareas (Thea quiere ser profesora de piano y termina siendo una afamada cantante de ópera, y Cather fue profesora de literatura en la universidad y más tarde periodista, aunque al final lo deja todo para dedicarse exclusivamente a escribir), y ambas deciden dejar de lado cualquier tipo de vida sentimental hasta encontrar sus auténticas vidas profesionales.

En cuanto a Olive Fremstad, la otra fuente para el personaje de Thea, tiene una historia muy parecida a la de esta. Nació en Suecia pero se trasladó siendo una niña a los Estados Unidos. De pequeña se la consideraba casi una niña prodigio por lo bien que tocaba el piano, aunque después de un buen entrenamiento (tras descubrir alguien su potencial) terminó siendo cantante de ópera. Al igual que Thea, no parecía tener mucho interés en tener relaciones amorosas, aunque se casó y se divorció dos veces, y parece que durante un tiempo vivió también con su secretaria, relación esta que dio lugar a otra novela (Of Lena Geyer, de Marcia Davenport). Vida interesante, pues, la de esta mujer que inspiró dos novelas.

Ya tengo en mis manos la siguiente novela de Willa Cather que quiero leer: La muerte llama al arzobispo, y en fila esperando detrás hay dos o tres más. Me encanta esta autora.

sábado, 22 de marzo de 2014

Receta: Pasta con salchichas

Esta receta la ví en una revista y me pareció muy sencillita a la par que rica, así que me la apunté para hacerla. Y no me ha dafraudado. Es como una pasta con tomate y salchichas con bechamel, pero en vez de bechamel se hace una salsa sólo con la leche y el tomate, con lo cual nos quitamos de encima la harina y la mantequilla, y así es más ligera. No sé, es muy fácil y rápida de hacer, con lo cual nos viene bien para hacer entre semana porque no se pierde mucho tiempo en hacerla. Los ingredientes son:

- Pasta (la que nos guste, macarrones, espaguetis, tallarines...)
- 1 paquete de salchichas (las que más nos gusten, o incluso de carnicería)
- 1 cebolla
- 4 tomates maduros rallados
- 200 ml de leche
- 1 cucharadita de maicena
- Queso rallado
- Sal, pimienta y nuez moscada
- Aceite de oliva

Cocemos la pasta según indique el paquete, y cortamos las salchichas en rodajas finas.

Se pela y se pica muy fina la cebolla, y la sofreimos unos minutos. Cuando esté transparente añadimos los tomates rallados (naturales o de bote), y dejamos hacer la salsa unos 5 minutos. Echamos entonces la mitad de la leche (100 ml/medio vaso). Diluimos la maicena en el resto de la leche en frío, y cuando no tenga grumos lo echamos en la salsa. Dejamos unos minutos hasta que espese, y añadimos la sal, la pimienta y la nuez moscada al gusto.

Añadimos a la salsa la pasta cocida y las salchichas cortadas en rodajas finas, mezclamos bien y ponemos todo en un recipiente para horno. Espolvoreamos con queso rallado (la cantidad que nos apetezca o nos guste) y gratinamos unos 10 nimutos a 200º (aunque lo mejor es vigilar que no se queme, porque cada horno es un mundo). Doy fe de que el plato está muy rico.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Soy un gato, de Natsume Söseki



Tenía muchas ganas de leer este libro desde que un día por casualidad ví su portada en una página de Internet. Hay que reconocer que tiene una presentación exquisita: un precioso y gordo gato nos contempla plácidamente. Yo diría que es casi una edición de lujo, pues además viene con un separador de hojas con la misma imagen de la portada. Vamos, un caramelo para los amantes de los mininos, como es mi caso. A cambio hay que pagar una buena cantidad de euros por el libro, pero los vale (28 euros).

¿Y de qué va? Pues de un gato sin nombre que nos relata la vida de los humanos que le rodean, tanto de la familia con la que vive como de los amigos y enemigos de estos. Pero lo hace de una forma muy divertida, que te hace tener una sonrisa puesta en la cara desde el principio, con algunos momentos incluso desternillantes, lo cual viene a demostrar que el sentido del humor no conoce de fronteras ni espaciales ni temporales, ya que es un libro escrito por un autor japonés en el año 1905.

¿Me ha gustado? Pues sí, mucho. Tiene momentos absurdos pero muy divertidos, en un intento de Söseki, el autor, de criticar la sociedad de su época. Nos encontramos en plena Era de restauración Meiji (1867-1912), que prácticamente coincide con el tiempo que Natsume Söseki tuvo de vida (1867-1916), una época en la que comienza la modernización de Japón. Sin embargo, las clases burguesas japonesas no eran en absoluto aperturistas y rechazaban todo lo que provenía de Occidente. Söseki por su parte estuvo un tiempo en Inglaterra, época de la que no debía guardar muy buenos recuerdos por lo precario de su situación económica, aunque por el contrario aprendió muchísimo de la literatura inglesa. Claramente, en Soy un gato Söseki (que era profesor de Lengua Inglesa) se retrata en el personaje principal del maestro Kushami, al que incluso le endosa una enfermedad estomacal (Söseki murió con 49 años de una úlcera de estómago), aunque más que un retrato se trata sin duda de una caricatura.

Otras obras importantes de Söseki (cuyo nombre real era Natsume Kinnosuke) son Botchan, divertida historia de un maestro de Tokio destinado en provincias (novela con tintes autobiográficos),  y Kokoro, su obra maestra, de obligada lectura en los colegios de Japón. Por tanto, un clásico de la literatura mundial no muy conocido por aquí pero sin duda muy recomendable. 

SÖSEKI, Natsume: Soy un gato. Impedimenta. Madrid, 2010

martes, 25 de febrero de 2014

Charlotte Steward / Eva Beadle

Eva Beadle es, como ya sabemos los fans de la serie, la paciente y bondadosa maestra de Walnut Grove. En la cuarta temporada de La casa de la pradera se casa con Adam Sims, un granjero viudo y con un hijo. Más tarde tienen un bebé y al final la familia entera abandona el pueblo ya que el marido no consigue trabajo.

El papel de la señorita Beadle fue interpretado por la actriz Charlotte Steward, nacida el 27 de febrero de 1941 en Yuba, California. Al igual que les pasa a la mayoría de sus compañeros de reparto, Charlotte lleva casi 50 años en su profesión y ha participado en un buen número de películas y series de televisión, pero si por algo es conocida es por su papel de maestra en La casa de la pradera, donde estuvo trabajando durante cuatro temporadas (las cuatro primeras). Por nombrar algunos de sus trabajos diremos que ha participado por ejemplo en Temblores (1990), película de ciencia-ficción/terror que imitaba las pelis de serie B de los años 50 que me encantó (este es uno de mis vicios inconfesables, la ciencia ficción, ya sea de serie B, Z, A o lo que sea). Ha aparecido en series míticas, como Hawai 5-0 (en 1965), El virginiano (1970), Bonanza (qué raro, jeje), Los Walton (1972), McMillan y esposa (1972), Cannon (1973), La ley del revólver (1968-1974), Con ocho basta (1980-1981), Autopista hacia el cielo (1985)... Pero de todos sus trabajos quiero destacar uno, no sólo por su calidad sino por la sorpresa que me ha causado verla en el reparto, y es Twin Peaks (1990-1991), donde interpreta a la madre del novio de Laura Palmer.

Su relación con David Lynch (director de Twin Peaks) viene de años atrás, de la época en que rodaba La casa de la pradera. Un día alguien le presentó a un joven director de cine que quería rodar su primera película. Se trataba de David Lynch, claro, y la película era Eraserhead. Le ofreció un papel en la peli y más adelante contó con ella también para rodar su famosa serie. Siempre ha dicho que sentía un cariño muy grande por Lynch.

Sobre Michael Landon también ha hablado siempre muy bien. Lo consideraba un buen director, exigente pero justo. Ella cuenta cómo una vez le ofrecieron un papel en una película para televisión, y Michael Landon reescribió el guión del episodio que les tocaba rodar reduciendo la parte de la señorita Beadle a un simple cameo para que ella pudiera rodar la otra película. Eso sí, por lo visto Landon no tenía mucha paciencia con los actores que no se aprendían sus guiones, y tal vez de ahí venga esa fama de director duro.

En los años 70, antes de su incorporación a La casa de la pradera, tenía una tienda de ropa en Santa Monica llamada Liquid Butterfly, donde ella misma hacía y vendía ropa muy de la época con cierto toque hippie (aprendió a coser cuando era pequeña). Actualmente es propietaria de un negocio online donde vende artículos hechos con telas recicladas mezcladas con fotos, tanto de La casa de la pradera como de fotos que le aporten los propios clientes, y le ha puesto el mismo nombre de su antigua tienda. Fabrica sobre todo bolsos de patchwork y cojines, aunque también hace bolsas para la compra con los sacos grandes de comida para animales. El 10% de las ganacias las dona para temas de cáncer de mama (ella misma superó un cáncer del que fue diagnosticada hace más de 20 años, por lo tanto está muy concienciada con el tema). Sus productos tienen unos precios muy razonables y por eso mismo parece ser que tiene un gran éxito con sus ventas. Por si a alguien le interesa, su web es esta: http://www.liquidbutterfly-charlottestewart.com/index.html

Por último, contar que ha estado casada dos veces (divorciada de su primer marido y viuda reciente del segundo). Además tiene una muy buena relación con Alison Arngrim (Nellie Oleson).

martes, 4 de febrero de 2014

Un triste adios


Acabo de enterarme de que nuestro querido señor Oleson (interpretado por Richard Bull) nos ha dejado para siempre. Murió ayer en un sitio llamado Calabasas, en el condado de Los Angeles, California, a los 89 años de edad. Descanse en paz.

miércoles, 15 de enero de 2014

Receta: Pudin de roscón de Reyes

Ya terminaron las fiestas. Toca recoger los adornos navideños y adaptarse otra vez a la vida cotidiana, especialmente en lo referente a las comidas. Siempre digo que en navidades no me pasaré a la hora de comer, pero siempre me paso, y es que a ver quién se resiste a unos buenos mantecados o turrones. Bueno, no pasa nada, ahora nos controlamos un poquito y volvemos a nuestro ser normal. 
Guardando el belén

Pero antes de eso quiero dejar constancia de un postre delicioso que he descubierto este año. Ya sé que el pudin tiene más años que Matusalén, pero nunca se me había ocurrido hacerlo de roscón. Seguramente la razón de ello es que en casa jamás de los jamases sobra ni una miga, y por eso nunca me he visto en la necesidad de aprovechar los restos, pero hace un par de semanas estaba leyendo el periódico mientras desayunaba y ví esta receta en un especial que traía sobre roscones. Me pareció tan sumamente fácil y rica que decidí comprar un roscón de más para probarla (uno de los pequeños sin relleno, que da para dos pudines). El resultado es espectacular. Es de esos postres caseros totales, que salen superdeliciosos y con los que quedas genial en cualquier comida ante los invitados de turno, porque a todo el mundo le gusta. Hay gente a la que no le gustan las frutas escarchadas del roscón, y no quieren encontrarlas en el pudin, pero en mi caso es casi lo que más me gusta, así que advertí que a quien no le gustara que apartara las frutas a un lado o las cedieran a otro goloso. Vamos pues con la receta:

- 200 g de azúcar
- 4 huevos
- 1/2 l de leche
- 1 rama de canela
- La cáscara de un limón
- La ralladura de una naranja
- Trozos duros de roscón

Roscón de Reyes
Primero ponemos a infusionar la leche con la canela y la cáscara de limón. Apartamos para que se enfríe un poco. Mientras vamos haciendo el caramelo con la mitad del azúcar (100 g) y dos cucharadas de agua. Cuando esté dorado lo echamos sobre el molde. Encendemos el horno a 200º.

En un bol batimos los huevos y el resto del azúcar (otros 100 g) con la ralladura de naranja. Añadimos la leche (a la que habremos quitado la canela y el limón) y batimos un poco más.

Ponemos en el molde caramelizado los trozos de roscón (yo los corté gorditos) y vertemos por encima la mezcla de la leche y los huevos. Metemos al horno al baño María bajando la temperatura a 180º durante unos 50 minutos. Yo lo tapo con papel de aluminio para que no se queme mucho, pero a 10 minutos del final le quito el papel. Para comprobar que está bien hecho introducimos una aguja de hacer punto o un palillo y si sale limpio es que ya está hecho. Dejamos enfriar antes de guardar en la nevera unas horas. De un día para el otro es como mejor está.

Un dulce que ya forma parte de mi recetario familiar.

Qué rico encontrarse un trozo de fruta escarchada

martes, 24 de diciembre de 2013

viernes, 22 de noviembre de 2013

Receta: Croque madame

Hoy traigo un bocadillo típico de la cocina francesa que es facilísimo de preparar, y que además está delicioso. En concreto me refiero al croque-madame, pero el croque-monsieur se hace exactamente igual aunque sin el huevo que lo corona, por lo que tenemos dos recetas en una. Para dos sandwiches se necesitan:

- 4 rebanadas de pan de molde
- 2 lonchas de jamón cocido
- 50 gr de queso rallado
- 2 huevos
- 1 cucharada de harina
- 1 cucharada de mantequilla
- 1/2 vasito de leche
- Sal
- Pimienta
- Nuez moscada
- 1 cucharada de aceite

Preparamos una bechamel poniendo la mantequilla en un cazo. Cuando se derrita echamos la harina y la mezclamos hasta que la masa se despegue de las paredes del cazo. Echamos la leche. Yo la echo siempre fría, porque así puedo controlar mejor los desagradables grumos que se forman a veces. Si lo hacemos con unas varillas mejor que mejor. He puesto medio vasito de leche en los ingredientes, pero la verdad es que lo mejor es hacerlo a ojo, viendo lo espesa que queremos la salsa. Si vemos que sale demasiado espesa le añadimos más leche y punto. Cuando esté a nuestro gusto la salpimentamos y le echamos una pizca de nuez moscada en polvo (yo la rallo en el momento porque me parece más fragante).
La luz no es muy buena, pero se imagina uno el efecto.

Montamos nuestro sandwich. En una placa de horno ponemos una rebanada de pan, y sobre ella ponemos un poco de la salsa bechamel y una loncha de jamón cocido. Tapamos con la otra rebanada de pan y cubrimos con más salsa bechamel. Sobre esta ponemos el queso rallado. Montamos el otro sandwich igual y metemos en el horno precalentado a 200º durante unos 10 minutos más o menos, o hasta que veamos que el queso se derrite y forma una costrita dorada.

Mientras tanto ponemos la cucharada de aceite en una sartén y hacemos los huevos a la plancha. Cuando los sandwiches estén hechos ponemos un huevo sobre cada uno de ellos. Y servimos calientes. Seguro que serán un éxito. Si no le ponemos el huevo tenemos el Croque-monsieur. Por cierto, en este caso he usado un pan de molde del tipo rústico, porque era el que tenía, pero lo típico es hacerlo con el normal de toda la vida. De cualquier modo tiene que estar muy bueno.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Linwood Boomer/Adam Kendall

Adam Kendall era el marido de Mary Ingalls en la serie de tv La casa de la pradera. Cuando Mary pierde la vista la envían a una escuela para ciegos, y allí conoce a Adam, que era profesor, y ambos se enamoran y se casan. Por supuesto es un personaje ficticio, que nunca existió, ya que la auténtica Mary Ingalls nunca se casó. Pero en la serie Michael Landon pensó que podria aumentar el dramatismo de la historia haciendo que Mary se casara con un hombre ciego, siendo ella ciega también, y ya de camino hacer que perdiera un bebé antes de nacer y otro pocos meses después de nacido y nada menos que en un incendio. Nos encontramos sin duda con la parte más trágica de la familia Ingalls, la que más lágrimas ha hecho derramar (y eso que lágrimas nos han hecho soltar todos y cada uno de los personajes). Pero no sé, estos pobres es que tenían muy mala suerte. Afortunadamente al final la cosa se endereza un poco y no les va tan mal, pues Adam recupera la vista y puede estudiar derecho, y termina ejerciendo la abogacía en Nueva York, a donde se traslada con su esposa.

El papel de Adam lo interpretó Linwood Boomer, un actor canadiense (nacido en Vancouver el 9 de octubre de 1955) que después de su paso por La casa de la pradera decidió cambiar al otro lado de la cámara, y se ha dedicado principalmente a producir y a escribir guiones. De esta forma ha participado en series como Juzgado de guardia (serie que por cierto me encantaba), Volando a ciegas y Cosas de marcianos (otra serie con la que he disfrutado mucho). Con Malcolm in the Middle (2000-2006), una serie creada y producida por él, en la que ha participado también como actor y director, ha conseguido un premio Emmy y algunas nominaciones. El mismo actor ha destacado el carácter autobiográfico de la serie.

Por último, decir que vive en Los Angeles con su mujer y sus cuatro hijos.

jueves, 31 de octubre de 2013

Receta: Brocheta de atún y gambones

Hoy vuelvo con otra receta muy ligerita y rica. Una brocheta de atún rojo con gambones que estaba de vicio. Sé que el atún no suele ser barato, pero de vez en cuando, y si es posible, debemos darnos un caprichito. Y si no pues lo cambiamos por otro pescado más barato o que esté en oferta. Eso sí, que sea de carne más bien prietita, como el pez espada, que muchas veces podemos encontrarlo bien de precio. Los gambones no suelen ser muy caros, pero lo mismo, si exceden nuestro presupuesto los cambiamos por algo más baratito, o directamente los eliminamos de la receta, no pasa nada. Estos fueron los ingredientes que yo usé:

- Un trozo gordito de atún
- Dos o tres gambones por persona
- Tomates cherry
- Cebollitas francesas
- Arroz blanco cocido

Se trocea el atún en pedazos no muy grandes. Las cebollitas francesas se cuecen en agua hirviendo hasta que estén un poco blandas. Y se montan los pinchitos al gusto: una cebollita, uno o dos trozos de atún, un tomate, otro trozo de atún, un gambón... Lo que nos quepa en el palo. Ni que  decir tiene que se puede sustituir la cebollita francesa por cebolla normal, y los tomates cherry por cualquier otro tipo de tomate, u otra verdura a nuestro gusto. Luego sólo hay que salarlo y ponerlo en una sartén o barbacoa, y darle vueltas hasta que esté hecho por todos los lados.

Aparte hice una salsa muy fácil y que le acompañaba muy bien. Hice un poco de caldo con las cáscaras de los gambones. Después en una cazuelita puse un poco de aceite de oliva y sofreí un poco de ajo picado. Le añadí una cucharadita de harina y rehogué bien para quitar el sabor a harina cruda. Después le eché un poco del caldo de los gambones y un chorrito de brandy. Salpimentar al gusto y dejar reducir hasta que espese bien. Es muy facilita y estaba deliciosa.

Y ya sólo queda poner la comida en el plato. Servir las brochetas con arroz cocido y salsear un poco. Un plato muy fácil de preparar y que sin duda repetiré más veces. Ideal para el verano, pero aquí en Málaga hace tan buen tiempo todo el año que seguro que lo haré hasta en pleno invierno.