lunes, 8 de diciembre de 2014

Pioneer Girl: The Annotated Autobiography



Noticia fresca del telediario de hoy. Pronto podremos leer la verdadera historia de Laura Ingalls Wilder, pues está a punto de publicarse su libro autobiográfico, en el cual se basó para escribir más tarde su serie sobre La casa de la Pradera (me refiero a la serie de libros infantiles, no a la serie de tv del mismo nombre). La historia real es sin duda mucho más cruda que la que luego inmortalizó en sus libros, pero claro, en los libros infantiles no se podían meter ciertos temas de los que sí parece que habla en su primer libro, como por ejemplo la violencia doméstica o los abusos sexuales que sí ocurrieron en el entorno de Laura Ingalls. El libro, titulado Pioneer Girl: The Annotated Autobiography, tiene como fecha de publicación el 12 de diciembre de 2014 por la South Dakota State Historical Society. Es una edición muy completita, con fotos de los Ingalls y de sus conocidos, mapas de los sitios por los que pasaron o vivieron, imágenes de los manuscritos de Laura, etc. Lo que no sabemos es si habrá traducción al español. Ojalá que sí, porque el libro tiene una pinta genial.

Abajo está el enlace de la noticia del telediario de la 1.

Pioneer Girl: The Annotated Autobiography (vídeo)

sábado, 27 de septiembre de 2014

La muerte llama al arzobispo, de Willa Cather

Los Estados Unidos acaban de anexionarse el extenso territorio de Nuevo Méjico, y la Iglesia decide nombrar rápidamente a un representante para que ocupe el puesto de obispo. En Roma eligen a Jean Marie Latour, un párroco joven que vive en la zona de los Grandes Lagos, y que cumple las condiciones para tan duro trabajo. Ha de ser una persona relativamente joven, fuerte y sobre todo inteligente.

La acción comienza en 1851, cuando nuestro protagonista cabalgaba extraviado por algún lugar del centro de Nuevo Méjico. Un año antes había sido nombrado vicario de la región, y desde entonces estaba intentando llegar a su vicaría. El ferrocarril se había extendido desde Nueva York hasta Cincinnati, pero ahí terminaba, y nadie en Cincinnati sabía cómo llegar a Nuevo Méjico. Un año tardó en llegar a su destino, en un viaje repleto de percances, donde resultó herido en un accidente, y perdió todas sus pertenencias (excepto los libros), entre otras aventuras. Pero por fin llegó a su destino, la villa de Santa Fe. Le acompañaba el padre Joseph Vaillant, su amigo de la infancia.

Así comienza esta novela, con cierto sabor a western, que más que novela es una colección de historias que van recopilando los dos curas a lo largo de sus vidas. Unas veces son historias que les ocurren a ellos personalmente y otras son historias que les narran otros personajes que van pasando por sus vidas, mezclando hechos reales con mitos y leyendas de todo tipo. Y como en toda la obra de Willa Cather, el paisaje es sin duda el gran protagonista. Paisaje este del suroeste norteamericano que fascina a la autora pues no sólo es duro y agreste, sino que además cuenta con miles de años de historia a sus espaldas.

Catedral de Santa Fe. Foto de camerafiend
Cather usó como fuente una obra de los primeros años del siglo XX sobre la figura del padre Joseph P. Machebeuf, misionero francés que llegó acompañando al arzobispo Jean Baptiste Lamy a su destino a Santa Fe. Es decir, la historia es la misma solo que en esa primera obra el narrador es el vicario y habla sobre el primer obispo de Santa Fe, mientras que Willa Cather da el protagonismo al obispo, que se encarga de hablarnos sobre su compañero vicario. En ambas obras los dos religiosos se tienen una gran estima desde que se conocieron en el seminario en su país de origen (Francia) hasta el mismo día de sus muertes. Por lo demás hay un montón de personajes reales que aparecen en la obra de Cather, como los dos clérigos, la hermana monja del padre Vaillant, el explorador Kit Carson, el soldado Manuel Chaves, o el sacerdote Antonio José Martínez, entre otros. Y como no, se nos cuenta cómo surge la idea de plantar en medio del desierto una espectacular catedral del más puro estilo francés, la Basílica de San Francisco de Asís en Santa Fe, a cuyos pies hay una estatua del arzobispo Lamy (Latour en la novela).

En fin, qué puedo decir. Pues que me ha gustado mucho esta novelita, porque me sigue encantando Willa Cather y ese estilo tan sencillo, ordenado y nostálgico que tiene en todas sus obras (por lo menos lo que he leído hasta ahora, y van cuatro ya). De la edición de Cátedra, decir que me ha gustado mucho la introducción, con un análisis exhaustivo de la obra, la autora y todo lo que la rodea. Sin embargo, por poner una pega, diré que a la hora de leer la novela me cortaba mucho el hecho de tener que parar a cada instante a leer una nota a pie de página, porque hay muchísimas, hasta tal punto que cuando llevaba ya adelantado un buen trozo del libro tuve que empezar de nuevo a leerlo de corrido sin las notas, porque me hacía un lío enorme. Cuando acababa los capítulos leía las notas para enterarme mejor de algunos aspectos. Así que lo que se supone que es una gran ayuda para el lector a mí se me hizo un pequeño estorbo. Quitando esta peguilla de las notas, la edición de Cátedra me parece perfecta, especialmente la introducción, que me encantó (pero eso sí, la leí cuando terminé la novela, por si me desvelaba alguna cosa importante de la trama).

miércoles, 30 de julio de 2014

Hersha Parady/Alice Garvey


Esta actriz, nacida el 25 de mayo de 1945, hizo dos papeles en La casa de la pradera, al igual que le sucedió a Matthew Laborteaux (que hizo de Albert Ingalls y de Charles Ingalls niño). Bueno, pues Hersha Parady fue contratada en la tercera temporada de la serie para un papel de un solo capítulo, el de la hermana menor de Caroline, Eliza Ann Ingalls, que estaba casada con el hermano mayor de Charles Ingalls, Peter Ingalls. Este hecho sucedió en realidad, ya que dos de los hermanos Ingalls estaban casados con dos hermanas Quiner. Debió gustarle su actuación a Michael Landon porque en las tres siguientes temporadas consiguió el papel por el que es más conocida, el de Alice Garvey.

Antes había hecho teatro y había participado en pequeños papeles de series de televisión, la más conocida de las cuales era Los Walton, y fue en una obra de teatro donde la vieron dos de los actores de La casa de la pradera y quedaron tan encantados con su actuación que fueron ellos quienes la recomendaron a Michael Landon. Estos actores eran Katherine MacGregor y Richard Bull.

Alice Garvey, como muchos recordarán, era la esposa de Jonathan Garvey y madre de Andy Garvey, tan amigos de la familia Ingalls. Anteriormente había estado casada aunque estaba divorciada, pero no se lo dijo a Jonathan, y cuando este se enteró tuvieron una gran crisis. Trabajó durante agún tiempo en la oficina de correos, y también como maestra de la escuela de Walnut Grove.

Uno de los momentos más dramáticos y duros de la serie fue cuando Alice Garvey murió en el incendio de la escuela de ciegos, incendio que comenzó de forma accidental porque Albert Ingalls estaba fumando con un amigo en el sótano. Alice estaba evacuando a los niños de la escuela junto con Adam, Mary y Hester Sue cuando ya al final fue a sacar al bebé de Mary y Adam pero quedó atrapada por el fuego, y allí murió con el niño en brazos. Fue un momento trágico, porque a la muerte de los dos se sumó el drama de Mary por perder a su bebé, el otro drama de Albert por sentirse culpable de las muertes y el de Jonathan, que no podía superar la muerte de su mujer y se dio a la bebida. Pero al final todo sigue su curso y todos recuperan sus vidas gracias al apoyo de la familia y los amigos.

Para quitar un poco que hierro a este momento tan penoso de la serie diré que he tenido que ver de nuevo la famosa escena porque no creía lo que contaba Hersha Parady sobre el rodaje, y es que decía que sin darse cuenta había roto el cristal de la ventana, cuando las llamas ya la rodeaban, con la cabeza del bebé (un muñeco, claro está, no un niño), y me parece que es cierto, que le da un golpe un tanto extraño con el codo en el que descansaba la cabecita del niño. Cuenta que le gustó mucho este capítulo porque se rodó con fuego de verdad y que estaban rodeados de bomberos, y encima se iba de la serie a lo grande. Lo cierto es que la actriz estaba formando su propia familia y quería ocuparse a tiempo completo de ellos, y por eso pidió irse de la serie, y como suelen hacer en estos casos lo mejor es matar definitivamente al personaje por si se arrepiente. Estuvo casada con un productor de cine y tuvo un hijo. Actualmente sigue haciendo teatro y vive en Florida. Tiene web y facebook, por si a alguien le interesa (hace poco ha tenido una nieta preciosa de la que pone foto en su facebook):

lunes, 30 de junio de 2014

Receta: Gazpacho andaluz

Ya está aquí el verano, y ha entrado fuerte, así que nada mejor para abrir boca a la hora del almuerzo que un buen gazpachito fresquito. Hay mil formas de hacerlo, y en cada casa le dan su toque, así que no voy a decir que esta es la receta auténtica ni mucho menos, pero sí es la que yo hago desde hace años, y a mí me gusta. Alguna vez le he añadido algún ingrediente que no suelo poner sólo por probar, pero he terminado por no añadirlo otras veces, porque sí, es cierto que está bueno con cebolla o con un poco de pimiento rojo, pero yo aprendí a hacer este gazpacho con pocos ingredientes, siguiendo un viejo libro de cocina andaluza, y al final me gusta más ese sabor menos dulzón (para mi gusto personal, que no tiene por qué coincidir con el de nadie más en este planeta, la cebolla y sobre todo el pimiento rojo endulzan demasiado). Bueno, en fin, me dejo de rollos y voy al lío. Yo uso estos ingredientes:

- 1 kg de tomates rojos maduros
- 1/2 pimiento verde (de los de tipo italiano de freir)
- 1 diente de ajo
- 1 pepino no muy grande (opcional)
- Sal
- Un chorro de vinagre
- Aceite de oliva (si es virgen extra mejor)

Es muy fácil de hacer. Se pelan los tomates, el ajo y el pepino, se le quitan las semillas a los tomates y al pepino, se trocean y se echan en una jarra. Se trocea también el pimiento, y se bate todo junto un poco. Se le añade la sal al gusto (no mucha), un chorrito de vinagre al gusto también, y un buen chorro generoso de aceite de oliva. Se bate todo muy bien, y se guarda en la nevera tapado hasta que se vaya a consumir, pues mientras más fresquito esté más rico será. A mí me gusta así, espesito, para tomárselo con cuchara en un cuenco, pero la mayoría de las veces le añado agua fría para consumirlo en un vaso, y así sirve de bebida para acompañar a la comida principal. De las dos formas está delicioso.

Otra forma de hacerlo es batir todos los ingredientes sin pelar (excepto el ajo y el pepino, claro) y sin quitarle las semillas, y cuando lo tengamos hecho lo pasamos por un colador. De esta forma sale una crema finísima. Haciéndolo de las dos formas sale bien. Por favor, probad el gazpacho si nunca lo habeis hecho. Es facilísimo de hacer y sale mil veces más bueno que el de bote.
Por cierto, esta vez me dieron en la frutería un tomate unicornio. Qué mono.

martes, 27 de mayo de 2014

El abuelo, de Benito Pérez Galdós

Don Rodrigo, conde de Albrit, regresa a su pueblo, Jerusa, después de su fracasado intento de hacer fortuna en unas minas de oro en Perú. Su único hijo ha muerto, pero deja una nota diciendo que una de sus dos hijas (a las que adora) es ilegítima. Don Rodrigo intentará por todos los medios descubrir cual de las dos es su verdadera nieta para que pueda heredar sus títulos, y de paso todo su cariño.

Novela dialogada al estilo de las obras de teatro, tal como nos cuenta su autor en el prólogo, y hecho así a propósito para que el público no se aburra con grandes descripciones de paisajes o personajes, la verdad es que El abuelo es una novelita que se lee casi de una sentada, de lo amena que resulta. Toda la acción transcurre en cinco jornadas, en un pueblo imaginario llamado Jerusa, en algún lugar de la costa española, a finales del siglo XIX. Fue publicada en 1897.

Hace unos años ví la película de Garci, y me gustó mucho, pero tenía ganas de leer un clásico, y qué mejor que empezar por una gran historia sobre la lucha entre el honor y el amor. Casi me da vergüenza reconocer que he leído poquísimos clásicos españoles, y la mayoría porque me obligaban en el colegio, pero ha llegado la hora de retomar algunos. Nunca había leído nada de Pérez Galdós, y este libro por lo menos me ha encantado, lo que sin duda hará que me anime a leer más cosas de él. Me ha encantado el personaje del abuelo, tan fuera de sitio con su sentido del honor familiar mancillado, con sus aires aristocráticos tan arcaicos ya en los tiempos en que transcurren los hechos, pero tan tierno también, y sobre todo tan solo.

De todas las obras de Galdós, esta ha sido la que más veces se ha llevado al cine. He encontrado las siguientes versiones:

- La duda (1915), de Doménec Ceret.
- El abuelo (1925), de José Buchs.
- Adulterio (1943), de José Díaz Morales (película mexicana).
- El abuelo (1954), de Ramón Viñoly Barreto (película argentina, también conocida como Tormenta de odios)
- La duda (1972), de Rafael Gil.
- El abuelo (1998), de José Luis Garci.

Sin duda alguna recomiendo la lectura de esta novela, y de paso el visionado de alguna de sus versiones cinematográficas.

domingo, 11 de mayo de 2014

Entrevista 40 años después

Con la excusa del 40 aniversario del estreno del episodio piloto de La Casa de la Pradera, la cadena televisiva NBC ha reunido a parte del elenco de la serie para entrevistarlos y ver cómo han evolucionado en estos años. Estaban Karen Grassle, Melissa Gilbert, Melissa Sue Anderson, Lindsay Greenbush, Dean Buttler, Alison Arngrim, Matthew Laborteaux y Michael Landon Jr. Fue en su programa matinal Today Show, y he aquí parte de la entrevista (por si quereis ver en movimiento cómo están y cómo hablan):


domingo, 27 de abril de 2014

Receta: Arroz con leche y chocolate


Hoy traigo un postre que no sé exactamente dónde lo ví, pero me pareció tan sencillo y delicioso que me decidí a probarlo en cuanto tuve la oportunidad. Y la oportunidad ideal para hacerlo es cuando tengamos en mente hacer un arroz con leche. Yo sabía de antemano que me gustaría, por la sencilla razón de que mi postre favorito de todos es el arroz con leche, así que si le añadía algo tan bueno como el chocolate el resultado no podía ser malo. Si alguien no se atreve a mezclar arroz y chocolate puede sacar un poco de arroz con leche y ponerle el chocolate, y así prueba sólo un poquito. En esta ocasión hice la mitad con chocolate y la otra mitad de forma tradicional, pero tenía que haberlo servido en vasitos o cuencos individuales, y no en esos cuencotes tan grandes que servían para dos comensales.

La receta es sencillísima. Se trata simplemente de hacer nuestro arroz con leche favorito y cuando esté listo añadirle un chocolate que nos guste. Yo tenía un poco de chocolate del que se suele rallar para hacer a la taza (como media tableta más o menos) y me salió con mucho saborcito a chocolate. Una delicia para mi gusto.


Para el arroz con leche suelo usar un litro de leche, un poco menos de 100 gr de arroz redondo, doble cantidad de azúcar (es decir, unos 200 gr, para que salga bien dulce, pero se le puede echar menos, claro) y un palo de canela. Pongo la leche en un cazo y añado el arroz (con la leche aún fría). Cuando empieza a hervir le pongo el palo de canela y voy removiendo a fuego suave hasta que el arroz está tierno (una media hora aproximadamente). Un poco antes de terminar le añado el azúcar y sigo removiendo hasta que se deshaga el azúcar con la leche. Cuando ya está listo le quito el palo de canela y le echo el chocolate rallado, y remuevo hasta que se derrite bien. Aparto del fuego y sirvo en cuencos individuales. Una vez que esté frío espolvoreamos de canela molida al gusto y guardamos en el frigo.

A mí, que soy una apasionada del arroz con leche, me ha parecido muy rico este con chocolate, así que lo recomiendo.

domingo, 13 de abril de 2014

Semana Santa 2014

Hoy, Domingo de Ramos, comienza la Semana Santa. Este año, como siempre, intentaremos disfrutar de unos días de descanso, así como de unas buenas viandas semanasanteras y sobre todo de muchos tronos (es lo bueno de vivir en Málaga, aparte de otras cosas como el clima). Espero que tengais una estupenda Semana Santa. Aquí va la foto del nazareno del año (el de merengue, claro, jeje).


miércoles, 9 de abril de 2014

Hace 40 años...

Pues sí, hace unos días se cumplió el cuarenta aniversario del estreno de La Casa de la Pradera. Fue un 30 de marzo de 1974 cuando en los Estados Unidos se estrenaba para televisión el episodio piloto de esta mítica serie. La serie en sí comenzó a emitirse unos meses después, concretamente el 11 de septiembre de 1974. Constaría de 203 episodios repartidos en 9 temporadas, y sería merecedora de numerosos premios y nominaciones. En concreto, la serie obtuvo 38 nominaciones a distintos premios y ganó 15 de ellos. Entre los premios destacan los Globos de Oro, los Emmy, los de la WGA (el gremio de los guionistas), los TV Land Awards, los Premio Artista Joven y los TP de oro españoles. Sí, curiosamente la serie mereció tres TP´s de oro: el de 1976 a la Mejor Actriz Extranjera para Karen Grassle, el de 1976 también a la Mejor Serie Extranjera, y el de 1980 a la Mejor Actriz Extranjera, esta vez para Melissa Sue Anderson (Si pinchais en los enlaces anteriores podreis ver los premios de ese año y las portadas de la revista Teleprograma correspondiente).

En España la serie se emitió por primera vez en 1975, y aunque la mayoría de la gente no lo recuerda (yo era demasiado pequeña para acordarme, la verdad) parece ser que el piloto se emitió una sola vez en Estrenos TV, una tarde de domingo de 1975. Supongo que lo echarían justo antes de empezar la serie, o más o menos por la época, no lo sé. Tampoco sé la razón por la cual no hay manera de encontrar ese episodio piloto traducido al español con las voces que conocemos aquí (no tengo absolutamente nada en contra de la versión que circula en el llamado español neutro, pero me encantaría ver ese episodio con las voces que reconozco de mi infancia). De camino ya comentaré que parece ser que la edición de la serie en España se ha paralizado desde que publicaron la quinta temporada, y parece que la cosa va para largo, cuando en Estados Unidos ya están editando la serie en blue-ray y en dvd remasterizado. En fin...

Bueno, por último, decir que la serie recibió distintos nombres. La original se llama Little House on the Prairie. En España, La Casa de la Pradera. En Argentina y casi toda América del Sur y Centroamérica, La Familia Ingalls. En Venezuela, La Casita de la Pradera. Y si alguien conoce algún título más que me lo haga saber, por favor (o que me corrija si me he equivocado).

Cuarenta años. Cómo pasa el tiempo.

martes, 8 de abril de 2014

El canto de la alondra, de Willa Cather

Con esta novela termino la llamada Trilogía de la Pradera de Willa Cather, compuesta por Pioneros (escrita en 1913), El Canto de la Alondra (1915) y Mi Ántonia (1918). Las tres tienen en común contar como protagonistas a tres mujeres de fuerte personalidad, descendientes de inmigrantes europeos, y que tienen que luchar contra los elementos y contra la sociedad para lograr sus metas vitales. Y lo que es más importante casi, las tres ambientadas en las extensas praderas norteamericanas, convirtiendo al paisaje en otro protagonista esencial, no sólo por su belleza sino sobre todo por su dureza.

En el caso de El Canto de la Alondra, la protagonista es Thea Kronborg, una chica de origen sueco, amante de la música, que desea perfeccionar sus dotes de pianista y cantante, y que pronto descubrirá que tiene un talento especial para la ópera. A partir de este momento, antepondrá esta misión, la de ser una famosa cantante de ópera, a todos los demás aspectos de su vida, incluyendo la vida familiar o las amistades.

Me ha parecido un libro muy bien escrito, como todos los que he leído por ahora de Willa Cather, con unas descripciones de paisajes insuperables, pero me ha costado un poco terminarlo. A ratos se me ha hecho un pelín pesado. No sé si será porque es más largo que los otros o porque el personaje de Thea se me antoja bastante antipático. O puede que por las dos cosas juntas. De las 3 heroínas de la Trilogía me quedo sin duda con Alexandra (de Pioneros).

En fin, parece ser que para el papel de Thea Kronborg, Cather utilizó la biografía de una famosa cantante de ópera contemporánea de la autora, llamada Olive Fremstad (1871-1951), y también usa aspectos de su propia vida para reflejarlos en la novela. De hecho se suele decir que es la más autobiográfica de sus obras. Por ejemplo, tanto Cather como su criatura literaria vivían en un pueblo ferroviario situado en las praderas del Oeste americano (Thea en Moonstone, una ciudad ficticia de Colorado, Cather en Red Cloud, Nebraska), ambas encuentran su auténtica vocación después de dedicarse a otras tareas (Thea quiere ser profesora de piano y termina siendo una afamada cantante de ópera, y Cather fue profesora de literatura en la universidad y más tarde periodista, aunque al final lo deja todo para dedicarse exclusivamente a escribir), y ambas deciden dejar de lado cualquier tipo de vida sentimental hasta encontrar sus auténticas vidas profesionales.

En cuanto a Olive Fremstad, la otra fuente para el personaje de Thea, tiene una historia muy parecida a la de esta. Nació en Suecia pero se trasladó siendo una niña a los Estados Unidos. De pequeña se la consideraba casi una niña prodigio por lo bien que tocaba el piano, aunque después de un buen entrenamiento (tras descubrir alguien su potencial) terminó siendo cantante de ópera. Al igual que Thea, no parecía tener mucho interés en tener relaciones amorosas, aunque se casó y se divorció dos veces, y parece que durante un tiempo vivió también con su secretaria, relación esta que dio lugar a otra novela (Of Lena Geyer, de Marcia Davenport). Vida interesante, pues, la de esta mujer que inspiró dos novelas.

Ya tengo en mis manos la siguiente novela de Willa Cather que quiero leer: La muerte llama al arzobispo, y en fila esperando detrás hay dos o tres más. Me encanta esta autora.

sábado, 22 de marzo de 2014

Receta: Pasta con salchichas

Esta receta la ví en una revista y me pareció muy sencillita a la par que rica, así que me la apunté para hacerla. Y no me ha dafraudado. Es como una pasta con tomate y salchichas con bechamel, pero en vez de bechamel se hace una salsa sólo con la leche y el tomate, con lo cual nos quitamos de encima la harina y la mantequilla, y así es más ligera. No sé, es muy fácil y rápida de hacer, con lo cual nos viene bien para hacer entre semana porque no se pierde mucho tiempo en hacerla. Los ingredientes son:

- Pasta (la que nos guste, macarrones, espaguetis, tallarines...)
- 1 paquete de salchichas (las que más nos gusten, o incluso de carnicería)
- 1 cebolla
- 4 tomates maduros rallados
- 200 ml de leche
- 1 cucharadita de maicena
- Queso rallado
- Sal, pimienta y nuez moscada
- Aceite de oliva

Cocemos la pasta según indique el paquete, y cortamos las salchichas en rodajas finas.

Se pela y se pica muy fina la cebolla, y la sofreimos unos minutos. Cuando esté transparente añadimos los tomates rallados (naturales o de bote), y dejamos hacer la salsa unos 5 minutos. Echamos entonces la mitad de la leche (100 ml/medio vaso). Diluimos la maicena en el resto de la leche en frío, y cuando no tenga grumos lo echamos en la salsa. Dejamos unos minutos hasta que espese, y añadimos la sal, la pimienta y la nuez moscada al gusto.

Añadimos a la salsa la pasta cocida y las salchichas cortadas en rodajas finas, mezclamos bien y ponemos todo en un recipiente para horno. Espolvoreamos con queso rallado (la cantidad que nos apetezca o nos guste) y gratinamos unos 10 nimutos a 200º (aunque lo mejor es vigilar que no se queme, porque cada horno es un mundo). Doy fe de que el plato está muy rico.